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La mantelería, signo de distinción desde hace siglos

La mantelería viene utilizándose como un elemento de distinción desde tiempo inmemoriales. La principal razón por la que esto sucede no es otra que su capacidad para hacer destacar aquellos muebles sobre los que reposa, así como su facilidad para decorar espacios combinándose ya no solo con la mesa, sino también con la vajilla y la cubertería.

Razones por las que cada vez más personas se descantan por regalar un elemento decorativo que ha vuelto más fuerte que nunca de la mano de los diseños clásicos, vintage, retro o por la mezcla de alguno de estos estilos con otros más modernistas como los nórdicos o el industrial.

No obstante, la presencia de mantelería en los hogares, tal y como sugieren los expertos en decoración de interiores y protocolo, multiplica exponencialmente la sensación de calidad, orden e higiene. Ya que como sugieren algunos estudios comer sin mantel multiplica casi por 40 el número de bacterias en la mesa, siendo la tela quien más los aleja, por encima de la mantelería de PVC, a pesar de lo que muchos pudieran pensar. De ahí que, además de ser un elemento decorativo y de distinción, la mantelería sea un objeto que cumple un función importantísima a la hora de disfrutar de las comidas.

Algo especialmente importante en hoteles, restaurantes y lugares en los que se suelen dar muchas comidas, donde los manteles cobran un especial significado creando ambientes y combinándose con el resto de elementos decorativos de los departamentos en los que estos se encuentran dotándoles de una personalidad única.

Y es que no son pocos los comensales que repiten o dejan de acudir a un local en el que, además de buena comida, se transmite una imagen acorde a lo que esperan de un hotel o de un restaurante. Espacios en los que la presencia de un buen mantel ayuda a macar diferencias con aquellos locales en los que el hule o el mantel de papel revelan el poco interés por los detalles, tanto en lo que vemos como en lo que no.

Regalar un mantel para una casa

Aunque debiera ser un elemento habitual en muchas casas, la mantelería está asociada a acontecimientos importantes como lo son las comidas familiares, las celebraciones o las visitas de amigos. Situaciones en las que queremos agradar y mostrar la mejor versión de nuestra intimidad a quienes nos visitan.

Esa misma buena impresión es la que buscan trasladar aquellos que optan por un objeto decorativo como los manteles. Muy especialmente por los de calidad y que exhalan estilo y que, en ocasiones, parecen hacer brillar la cubertería y la cristalería que se deposita sobre estos transmitiendo elegancia a la sala de comer.

Tanto los manteles con texturas, como los lisos, con rayas o cuadrados como los clásicos de escude, todos sirven para decorar y para dar personalidad al espacio sobre el que se depositan. Por eso es tan importante contar con varios diseños y renovar aquellos desteñidos o muy usados y cambiarlos por otros relucientes, bien planchados y estilosos.

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